Tras los teléfonos, los televisores o los robots de cocina inteligentes, llega el turno del trabajo inteligente o Smart Working, un término que ya forma parte de nuestro vocabulario y que muchas veces se confunde con el teletrabajo.

La pandemia ha acelerado el trabajo a distancia, pero lo cierto es que el auge en la deslocalización del trabajo era una realidad en aumento antes de los confinamientos. En un post de marzo de 2019 en el que hablábamos de “trabajadores nómadas” ya compartíamos que, según algunas investigaciones, en 2035 unos 1.000 millones de personas en el mundo trabajarán lejos del lugar donde cotizan. ¿Son todos los teletrabajadores «profesionales smart»?

El Smart Work en realidad es mucho más que trabajar desde casa.

¿Cuál es el significado del Smart Working?

No es solo trabajar en un lugar distinto a la oficina. Este modelo de relación laboral une el teletrabajo con las nuevas tecnologías para ofrecerle al trabajador todas las herramientas posibles para que realice su trabajo.

Más que trabajar desde casa

La principal diferencia del Smart Working con el teletrabajo es que el “trabajo inteligente” dota al empleado de los recursos necesarios para que desarrolle su labor de forma completamente autónoma. Recursos tanto tecnológicos como organizativos.

Este concepto hace referencia a una cultura empresarial basaba en la confianza y el empoderamiento; al cumplimiento de objetivos y a la flexibilidad laboral, frente al modelo de trabajo tradicional que vinculaba el desempeño del trabajador con un determinado número de horas en un puesto de trabajo concreto.

El Smart Work abandona ideas obsoletas como el control para poner el foco en lo relevante: las personas, las ideas y los resultados. Se centra en cuatro conceptos: cultura, espacio, tecnología y personas.

Ir al trabajo ya no significa estar en una oficina. Es una relación entre empleado y empresa distinta que implica nuevas oportunidades, y que plantea nuevas fórmulas de gestión de las personas y una relación laboral alejada del presentismo.

El espacio de trabajo smart

Los empleados que trabajan este tipo de modelo son teletrabajadores; deciden libremente desde dónde quieren trabajar. Puede ser un hotel, su casa o “el tercer espacio”, por ejemplo, y pueden hacerlo desde un lugar diferente cada vez. Tampoco tienen que cumplir con un horario. El Smart Working es la máxima representación de una flexibilidad laboral real y del “trabaja cuando y donde quieras”.

Lo importante es la tarea no el lugar en el que se realiza. Proyectos diferentes requieren espacios y compañeros distintos, y la oficina se convierte en el espacio ideal para la colaboración.

Si podemos trabajar desde cualquier lugar, ¿para qué vamos a ir a la empresa? Para colaborar con otros, ni más ni menos, como argumentábamos en un post anterior, cuando hablábamos de las “oficinas híbridas” y los “trabajadores líquidos”.

Los profesionales smart, por tanto, son empleados deslocalizados. Tanto la libertad de horarios como la deslocalización solo son posibles gracias a que el trabajo del empleado está vinculado a objetivos concretos. Mientras los cumpla, la relación laboral con la empresa fluirá correctamente.

 Tecnología y digitalización, claves para el Smart Working

Entre las ventajas de trabajar a distancia, se subrayan beneficios asociados tanto con la conciliación como con el ahorro en costes de desplazamientos, tiempo y recursos, pero también puede ser una fuente de problemas cuando el teletrabajador no dispone de las herramientas tecnológicas necesarias para poder realizar su actividad de manera eficiente e independiente.

La digitalización de las compañías así como el acceso remoto a la información y los proyectos son esenciales tanto para las tareas individuales como para el trabajo en equipo.

Desventajas del Smart Working

Uno de los principales inconvenientes de esta forma de entender el trabajo es el aislamiento. Nuestro ADN es social, por ello, en las oficinas actuales priman los espacios colaborativos frente a los de uso individual. Los “trabajadores smart” acuden a ellas cuando necesitan ese contacto que les hace sentir que forman parte de un proyecto.